Los problemas y el futuro de la Informática Educativa

Por Hugo M. Castellano © 23 septiembre, 1997

Intervención en el panel “¿Hacia dónde va la Informática Educativa?”,
durante las Jornadas de Informática Educativa 1997, en Buenos Aires, Argentina

Hasta hace unos dos años, todo lo que había en las escuelas eran Salas de Computadoras, o Gabinetes de Computación; lugares que, como en el Gabinete del Dr. Calegari, se cocinaban monstruos antinaturales que sólo sus artífices podían comprender y dominar… más o menos. 

De repente aparecieron los Laboratorios de Informática.  La misma cosa, porque nada cambió físicamente dentro de los Gabinetes, pero distinto nombre. Y se impuso la denominación -que ya tenía unos años de recorrer congresos y seminarios de especialistas- de Informática Educativa para la materia. 

Más allá de cuestiones puramente semánticas, las computadoras en el aula o en el gabinete proponen problemas que no parecen claros, y la cuestión es dilucidar qué cosa es -en el fondo- la Informática Educativa. 

Si aceptamos que el término Informática está íntimamente ligado al concepto de Información, parece obvio que la materia debe ocuparse de las computadoras en tanto éstas son mecanismos para la adquisición, almacenamiento y procesamiento de datos, y que estos datos pueden convertirse en información cuando al menos en un extremo del canal de comunicaciones se encuentra un humano.  

Pero estos tres aspectos pueden ser investigados con mayor rigor, y las conclusiones son inquietantes.  La adquisición de datos no es propiedad exclusiva de las computadoras; muchas otras máquinas sensan y capturan información del medio ambiente.  El almacenamiento no depende tan sólo de los chips de memoria RAM sino que puede hacerse en una multiplicidad de medios, desde el tradicional cassette de audio hasta las memorias moleculares cuyo desarrollo avanza rápidamente. El procesamiento no está restringido a los micros de la serie 486 o Pentium, sino que hay innumerables microprocesadores más o menos especilizados escondidos en cámaras de fotos, televisores, teléfonos, lavarropas, etc.  Todas estas alternativas, o variantes –como se prefiera- de la ubicua computadora personal también adquieren, almacenan y procesan información, pero no son tema de estudio de la Informática Educativa.  ¿Por qué?

 Por otro lado, una visita a cualquier Laboratorio de Informática en cualquier escuela dejaría a un extraterrestre –por nombrar un ente ideal que suponemos completamente objetivo y desprejuiciado- la certeza de estar en un “retailer” (como dicen en USA) de Microsoft y que el objeto fundamental del trabajo es entrenar a los alumnos en el uso de la PC (clonada o de marca, dependiendo de los recursos económicos de la institución)..  ¿Acaso no hay otros sistemas operativos aparte de Windows? ¿Acaso no hay otras computadoras fuera de las PCs?  ¿Cuántos Laboratorios de Infomática dan, por ejemplo, cursos sobre el uso de la calculadora científica, o entrenan a los alumnos en el manejo de aparatos para sensar variables físicas o químicas?  ¿No es un cromatógrafo gaseoso un aparato que adquiere, procesa y almacena?  ¿No es una videocámara lo mismo? ¿O un televisor equipado con videograbadora y editor de imágenes acaso no pertenece a la misma categoría?  

En el campo de lo teórico las dificultades son análogas.  Despojémonos por un instante de esta idea de que la Informática Educativa se ocupa de las computadoras.  No pensemos en cuál es, sino en cual debería ser su “objeto de estudio”.  He aquí algunos posibles candidatos: la Teoría de la Información de Shannon; los procesos y mecanismos biológicos y psicológicos que rigen las comunicaciones y el procesamiento de información en los humanos; las cuestiones ético-morales que plantea el acceso a la información en forma irrestricta; las formas que la información adopta y la variedad de medios que permiten representarla, como ser los lenguajes. ¿Cuántas ramas del conocimiento confluyen en este término que hoy usamos tan despreocupadamente: Informática? 

Como es obvio, las competencias del docente de Informática no están para nada definidas, y esto se debe a que la Informática Educativa misma es un ente de cualidades difusas y mal comprendidas.  

Y eso que hasta aquí hemos hablado sólo de los contenidos.  Porque, suponiendo que pudiésemos alcanzar el consenso en cuanto a éstos, surgiría de inmediato la necesidad de dar cabida al término completo: Informática Educativa.  Y habría que discutir cuáles son los métodos de esta especialidad pedagógica, y cuál su Didáctica. 

Creo personalmente que podríamos muy bien solucionar ésto aceptando voluntariamente el que la Informática Educativa sea lo que ya dijimos:  una mezcla experimental de Windows, Adibu, multimedia e Intenet, condimentada con un poco de Access, Excel y Word, o con grandes proporciones, da lo mismo, porque en definitiva el sabor es lo que menos importa.  Podríamos decir: “bien, ésto es la Informática Educativa”, y quedarnos ahí. O bien podríamos comprender que aquí hay mucho más de lo que el ojo alcanza a percibir y lanzarnos en su búsqueda.  

Como el propósito de este debate es plantear Hacia dónde va la Informática Educativa, yo daré mi opinión personal –subjetiva y limitada como la que más- y diré que en mi visión de futuro esta materia va directo a la integración total.   La Ley Federal de Educación –con todo lo que tiene de dudoso en su implementación- plantea esto sabiamente al establecer que “la materia” debe ser Tecnología, y que el tratamiento de los problemas y mecanismos relacionados con la información son sólo un subconjunto de aquella.   Más aún, creo que la Educación del futuro nos traerá un renacimiento del Quadrivium medieval, donde las materias individuales sean englobadas en grandes áreas de estudio e investigación, donde todo se entrecruce e interrelacione.  Quizás, y no hago aquí una propuesta, podríamos ver en la estructura universitaria un punto de partida para ésto:  Filosofía y Letras (englobando todo lo que tiene que ver con el humanismo y la comunicación), Ciencias Exactas y Naturales (incluídas la Biología y la Geografía), Ciencias Sociales y Política (en el buen sentido de la palabra), y Tecnología. 

Por qué es necesario efectuar un análisis racional de los alcances de la Informática Educativa en el tiempo presente?  Porque no estamos en el futuro (lo cual seguramente nos motivaría a tratar problemas diferentes), y porque ese consenso fácil del que hablaba antes no se ha producido.  No estamos para nada de acuerdo en qué cosa es la Informática Educativa ni convenimos universalmente en cuáles son sus contenidos o metodología, prueba de lo cual son los innumerables problemas que enfrentan los docentes de la materia.

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